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martes, 22 de mayo de 2012

見えないだけ - Mienai dakesa

Versión en Japones de “We Just Can´t See”

 
Agradecemos a Kenta Sato la adaptación del tema a este idioma.

viernes, 27 de abril de 2012

La actuación en el metro y vuestro tiempo

La semana pasada un amigo me preguntó si la actuación que íbamos a realizar en las estación de metro era gratuita. Le dije que sí, pero no le estaba diciendo toda la verdad.

Cada persona que se paro a escucharnos nos dio algo muy preciado, algo que no me atrevería a afirmar que es gratuito porque es algo que una vez lo das no lo vuelves a recuperar nunca.

Nos dieron tiempo, su tiempo. Nos dieron una parte de su vida. Hubo gente que vino expresamente a escucharnos y personas que pasaron por allí y decidieron parar y quedarse unos minutos con nuestra música. En una estación de metro donde todos vamos con prisas, donde solo entramos para llegar lo más rápido posible a otro lugar, la cotización del tiempo es muy elevada. Y recibimos mucho tiempo. Sentimos en nosotros el tiempo de todos aquellos que permanecieron inmoviles desde el principio hasta el final y sentimos el tiempo que nos daban todos aquellos que frenaban su paso hasta detenerse.

Ese tiempo es lo que le da vida a nuestra música, vuestro tiempo. Si nadie se parara a escuchar los temas de Mei Ming, Mei Ming no tendría vida. Mei Ming permanecería en hibernación hasta que alguien se parara a escucharlo.

Gracias Jose Cubelles y David Micó (enclavedeblog.com) por estar organizando estas fantásticas jornadas, sobre todo por la encantadora forma en que lo hacéis. Esperamos que este sea el principio de un largo camino a compartir juntos. Y gracias por haber permitido que nos dieran parte de su tiempo tantas personas.


viernes, 20 de abril de 2012

Aquellos que se quitaban la venda aparecían sin ojos.


Para presentar la canción “We just can´t see” fotografiamos a mucha gente, a unos con los ojos vendados y a otros quitándose la venda. Aquellos que se quitaban la venda aparecían sin ojos.


Muchos nos quitamos una venda de los ojos y nos creemos que ya lo vemos todo con claridad, con esa venda fuera nos conformamos. Pero detrás de una venda hay otra y luego otra... si uno aspira a ver la vida con algo de claridad no puede dejar un sólo día de quitárselas. No sé si existe un último escalón, al igual que tampoco sé cual fue el primero y si lo hubo. La venda que no nos deja ver no es la anterior es la siguiente.

La realidad cambia conforme cambian nuestros ojos, nuestra manera de mirar, no creo que nadie pueda atreverse a decir: “¡esto es así!”. Pero las vendas no transforman la realidad, no ofrecen perspectivas, la ocultan. No es bueno que las cosas permanezcan ocultas, no es bueno que hayan elementos que no alcancemos a ver. Nuestras decisiones se basan en la información que tenemos de las cosas, en definitiva de lo que somos capaces de contemplar. Si no somos capaces de ver, nuestras decisiones estarán condicionadas por esa falta de información, las decisiones diseñan nuestra vida y la de los demás.
La mayor diferencia que existe entre el ser humano y el animal es la capacidad de decidir. Casi me atrevería a decir que, para un ser humano, esa es una de las diferencias entre estar vivo y estar muerto, o dicho más suavemente: entre remar o ir a la deriva.

Imaginad un juicio en el que al acusado lo condenaran sin suficientes pruebas, sin tener una información contrastada de lo sucedido, a sabiendas de que gran parte de lo ocurrido permanece oculto y es determinante para conocer su culpabilidad o inocencia.

Para presentar la canción “We just can´t see” fotografiamos a mucha gente, a unos con los ojos vendados y a otros quitándose la venda. Aquellos que se quitaban la venda aparecían sin ojos.

Y es que hay mucho falso profeta que se ha quitado una venda y ya cree que tiene una visión lo suficientemente “panorámica” para “guiar” a los demás. Como expresa la canción: “demasiados dioses...”. Detrás de una venda hay muchas más, y cada uno las tenemos colocadas de manera distinta, ni siquiera tenemos las mismas. Cada persona tiene que ver las cosas por sí mismo y algunas cosas hay que ir viéndolas poco a poco. Si pasamos de la oscuridad a una luz muy intensa podemos permanecer ciegos mucho tiempo, la retina de nuestra conciencia es muy sensible a los grandes contrastes. Al contrario pasa lo mismo, si ya has visto no cierres los ojos.

Aquellos que se quitaban la venda aparecían sin ojos: La venda que no nos deja ver no es la anterior es la siguiente.


MEI MING


martes, 3 de abril de 2012

Dicen que a las hadas les pierde la curiosidad


Dicen que a las hadas les pierde la curiosidad, el interés por lo desconocido.

Nos atrae lo oculto, quizá porque sabemos que hay algo escondido que deberíamos conocer. Porque somos conscientes de que nuestros ojos apenas nos ofrecen una parte minúscula de la realidad.
Algo dentro de nosotros, un instinto, nos empuja a interesarnos por lo desconocido.
Algo dentro de nosotros quizá nos este diciendo, nos este susurrando, que faltan piezas. Que ese paisaje que estamos viendo no se encuentra completo. Y tal vez observándolo completo sea muy, muy diferente.
Quizá algo debemos construir o quizá algo debemos romper. Sentimos que no nos lo han contado todo, que nos falta una parte del mapa, que hay escondido un tesoro.
Nos atrae el misterio, quizá porque estamos programados para ello. Porque quien sabe, tal vez haya algo que debemos resolver.
Quizá es esa curiosidad la que te ha llevado a leer hasta aquí.
Porque para cuando no vemos, no oímos, no olemos y no tocamos, algo tiene que hacer que nos giremos, que busquemos algún agujero por el que mirar.

Dicen que a las hadas les pierde la curiosidad, pero yo creo que como realmente se sentirían perdidas es sin ella.





Imagen: Museo de arte de San Francisco, autor y fecha desconocidos.